Elegir el mejor colchón para un niño no va solo de comodidad: influye en su crecimiento, en la calidad del sueño y, a la larga, en su salud postural. A diferencia de los adultos, los peques cambian de peso, altura y hábitos de sueño muy rápido, por lo que el colchón que usen a los 3 años no será el mismo que necesiten a los 10 o a los 14.
En esta guía encontrarás criterios claros para saber qué colchón elegir según la edad de tu hijo, su postura al dormir y sus necesidades especiales (alergias, sudoración, cama elástica, litera, etc.). Además, verás qué materiales son más recomendables y cómo acertar con la firmeza para cuidar su espalda en cada etapa.
Marcas especializadas como ColchonClub han ido adaptando sus modelos a las necesidades de los niños y adolescentes, con opciones específicas para cada etapa de crecimiento. De hecho, el catálogo de colchones que puedes encontrar en www.colchonclub.es es muy amplio y te permite comparar tipos de núcleo, alturas, firmezas y materiales pensados para peques y jóvenes.
Qué tener en cuenta antes de elegir un colchón infantil
Antes de mirar modelos concretos, es importante que tengas claros algunos factores clave:
- Edad y peso del niño: determinan la firmeza y el tipo de soporte más adecuados.
- Postura habitual al dormir: boca arriba, de lado o boca abajo condiciona qué colchón protege mejor su columna.
- Calor o sudoración nocturna: si suda mucho, conviene un colchón muy transpirable.
- Alergias o piel sensible: hay materiales más recomendables para niños atópicos o alérgicos.
- Tipo de cama: nido, litera, cama compacta o somier de láminas puede limitar el grosor o el peso del colchón.
- Durabilidad y previsión de crecimiento: a veces conviene pensar en un colchón que acompañe varios años de crecimiento.
ColchonClub, al trabajar con múltiples marcas y gamas, suele indicar en las fichas de producto el rango de edad recomendado y el nivel de firmeza, algo muy útil cuando comparamos modelos para niños.
Colchones para bebés (0-2 años): seguridad y firmeza ante todo
En la etapa de bebé, la prioridad absoluta es la seguridad. Su columna aún está en desarrollo y pasa muchísimas horas tumbado, por lo que el colchón de cuna tiene un papel clave.
Qué colchón elegir para la cuna
- Firmeza media-alta: el colchón no debe hundirse. Un bebé necesita una superficie estable que mantenga su espalda recta y reduzca el riesgo de hundimientos peligrosos.
- Núcleo firme: suelen usarse espumas de alta densidad o núcleos especiales para cuna. Evita colchones excesivamente blandos o con capas muy gruesas de viscoelástica.
- Altura moderada: normalmente entre 10 y 12 cm es suficiente para una cuna, ofreciendo buen soporte sin exceso de peso.
- Transpirabilidad: materiales perforados, canales de aireación y fundas transpirables son importantes para evitar acumulación de calor.
- Funda desenfundable y lavable: imprescindible para limpiar fácilmente vómitos, escapes de pañal o manchas.
Postura al dormir en bebés
En esta etapa, la postura recomendada es boca arriba. El colchón debe ser suficientemente firme y homogéneo para que la cabeza del bebé no se hunda. La mayoría de los colchones de cuna de calidad, como los que puedes encontrar en tiendas especializadas y en catálogos como los de ColchonClub, ya tienen estas características específicas para recién nacidos.
Colchones para niños de 2 a 5 años: transición de cuna a cama
En torno a los 2-3 años muchos niños pasan de la cuna a la cama infantil. Es una fase de crecimiento intenso, cambios de peso y muchísimo movimiento nocturno.
Características recomendadas
- Firmeza media: suficiente para sujetar bien la espalda, pero con un punto de acogida que acompañe los cambios de postura constantes.
- Espumas de buena calidad: los núcleos de espuma HR (alta resiliencia) son una buena opción, siempre que sean de densidad media-alta.
- Altura del colchón: entre 15 y 20 cm suele ser ideal para camas infantiles, camas nido o compactas.
- Buena ventilación: si tu peque suda al dormir, apuesta por colchones con tejido 3D o materiales muy transpirables.
- Funda hipoalergénica: mejor si es desenfundable para poder lavarla con frecuencia.
Elección según la postura al dormir
- Niños que duermen boca arriba: colchón de firmeza media, con una acogida ligera. Lo importante es que la zona lumbar no quede arqueada.
- Niños que duermen mucho de lado: necesitan un punto extra de adaptabilidad en hombros y cadera. Una capa fina de viscoelástica o espumas de confort puede ayudar, sin que el colchón sea blando.
- Niños que suelen dormir boca abajo: mejor un colchón algo más firme para evitar que se hunda demasiado la zona del pecho y la cabeza.
En esta etapa es frecuente dudar entre colchones “de mayores” y modelos específicos infantiles. En tiendas como ColchonClub puedes filtrar por medidas infantiles (por ejemplo 90×190 o 90×200) y firmeza apta para niños pequeños, evitando colchones excesivamente duros pensados para adultos con mucho peso.
Colchones para niños de 6 a 9 años: apoyo al crecimiento

Entre los 6 y los 9 años el crecimiento se acelera de nuevo y empiezan las primeras quejas de espalda si el colchón no está a la altura. También es frecuente que se alarguen los horarios de estudio y lectura en la cama.
Qué buscar en esta franja de edad
- Soporte homogéneo: el colchón debe sostener bien todo el cuerpo, sin hundimientos en la zona de las caderas.
- Firmeza media o media-alta: según el peso del niño. Los peques más ligeros pueden ir mejor con firmeza media; los más corpulentos, con media-alta.
- Materiales transpirables: espumas de poro abierto, muelles ensacados con capas adaptativas o combinaciones híbridas.
- Resistencia al uso intensivo: muchos niños saltan en la cama o la usan para jugar, así que conviene un núcleo que no se deforme con facilidad.
Colchón según su postura al dormir
- Boca arriba: colchón de firmeza media o media-alta, con ligera capa de confort para que no lo note “demasiado duro”.
- De lado: un modelo con algo más de adaptabilidad (por ejemplo, espuma de calidad o una capa de visco de pocos centímetros) ayudará a reducir la presión en hombros y cadera.
- Postura muy cambiante: mejor opciones equilibradas tipo colchón híbrido (muelles + espumas) o HR con capas confort, que mantengan soporte y permitan moverse con facilidad.
Si tu hijo empieza a quejarse de que “la cama se nota rara” o ves marcas de hundimiento, es posible que el colchón anterior se haya quedado corto. En esos casos, renovar y elegir un modelo más adaptado, como los que suelen recomendar tiendas especializadas tipo ColchonClub para esta etapa, puede marcar una gran diferencia en su descanso.
Colchones para preadolescentes y adolescentes (10-16 años)
A partir de los 10-11 años, muchos niños ya pesan casi como un adulto y pegan verdaderos estirones. Aquí el colchón debe empezar a parecerse mucho más a uno de adulto, pero ajustado a su peso y a su postura, no solo a la moda del momento.
Requisitos clave en esta etapa
- Excelente soporte para la columna: la espalda crece rápido y es más sensible a malas posturas mantenidas.
- Firmeza media-alta o alta (según peso): no es recomendable que un adolescente duerma en un colchón blando.
- Altura del colchón: entre 20 y 25 cm suele ser una buena referencia para adolescentes.
- Durabilidad: ideal que el colchón pueda acompañarle hasta los 18 años, siempre que el peso y el uso sean razonables.
Elección según la postura al dormir
- Adolescentes que duermen boca arriba: un colchón de muelles ensacados con capas de confort o uno de HR firme con algo de acolchado puede ser ideal. Lo importante es que al tumbarse la columna quede alineada, sin arco excesivo en la zona lumbar.
- Adolescentes que duermen de lado: necesitan un colchón con buena adaptabilidad, pero con núcleo firme. Las capas de viscoelástica o espumas de alta calidad ayudan a aliviar puntos de presión en hombros y caderas, manteniendo el eje de la columna recto.
- Adolescentes que duermen boca abajo: en este caso conviene un colchón firme, poco hundimiento y una almohada baja para evitar tensiones en cuello y zona lumbar.
En catálogos completos como los de ColchonClub suele haber secciones o filtros para colchones juveniles o colchones para adolescentes, donde se combinan muelles ensacados, HR y capas de confort pensadas para soportar más peso sin renunciar a la comodidad.
Cómo influyen los materiales del colchón en el descanso de los niños
Más allá de la edad, los materiales marcan diferencias importantes en el comportamiento del colchón.
Espuma HR (alta resiliencia)
- Ventajas: buena relación calidad-precio, ligereza, diferentes densidades, buena opción para camas nido o literas.
- Para quién: niños de 2 a 12 años, sobre todo si se elige una densidad ajustada a su peso y una firmeza media o media-alta.
Muelles ensacados
- Ventajas: alta transpirabilidad, independencia de lechos (ideal si duermen dos hermanos juntos), soporte muy estable.
- Para quién: niños que sudan mucho, preadolescentes y adolescentes, o cuando buscamos un colchón que dure varios años.
Viscoelástica
- Uso recomendado: como capa superior de confort, no como único soporte.
- Para quién: niños que duermen de lado o cambian mucho de postura y necesitan alivio de presión, siempre que la capa viscoelástica no sea excesivamente gruesa y el núcleo sea firme.
Látex
- Ventajas: gran adaptabilidad, sensación elástica y suave.
- Inconvenientes: suelen ser más pesados y menos recomendables en entornos de mucha humedad si no se ventilan bien.
- Para quién: casos concretos, por ejemplo, algunas necesidades posturales especiales o preferencias médicas; siempre revisando si hay alergia al látex.
En tiendas especializadas como ColchonClub se detalla normalmente la composición de cada colchón (tipo de núcleo, densidades, grosor de capas, tratamientos hipoalergénicos, etc.), algo muy útil si tu hijo tiene necesidades específicas.
Colchón según tipo de cama: nidos, literas y camas compactas
La estructura de la cama condiciona el tipo de colchón que puedes usar. En el mundo infantil esto es muy habitual, porque se usan mucho camas nido, literas o camas compactas para optimizar espacio.
Camas nido
- Altura limitada: el colchón de la cama inferior suele necesitar ser más bajo (a menudo 15-18 cm como máximo).
- Peso moderado: para facilitar sacarlo y meterlo con frecuencia.
- Material recomendado: núcleos de espuma HR de calidad suelen funcionar muy bien.
Literas y camas altas
- Seguridad: no debe ser un colchón excesivamente alto para que la barandilla cumpla su función.
- Transpiración: al estar pegados al techo, se acumula más calor; conviene un colchón muy transpirable (muelles o HR bien ventilado).
Camas compactas y con cajones
- Buena ventilación del somier o base: especialmente si el colchón es de espuma o látex.
- Altura del conjunto: ten en cuenta la altura total cama + colchón para que el niño pueda subir y bajar con seguridad.
Consejos prácticos para acertar con el colchón infantil
- Revisa el peso y la altura actuales y previstos: si tu hijo está a punto de pegar un estirón, quizá convenga un colchón un poco más “de mayor” dentro de lo razonable.
- No te guíes solo por lo blando que parece: muchos niños dicen que algo blando es cómodo al principio, pero a medio plazo no es lo mejor para su espalda.
- Elige firmeza según edad y postura: más firme para boca abajo, media o media-alta para boca arriba, y con algo de adaptabilidad si duerme de lado.
- Prioriza la transpirabilidad si suda mucho: tejidos frescos, muelles ensacados o espumas muy ventiladas.
- Cuidado con colchones heredados muy viejos: un colchón muy usado pierde soporte, aunque externamente parezca bien.
- Protector de colchón siempre: alarga la vida útil y protege frente a manchas, ácaros y humedad.
- Consulta fichas técnicas y opiniones: en tiendas como ColchonClub puedes ver valoraciones de otros padres, algo muy útil para saber cómo funciona el colchón en el uso real con niños.
Combinar la edad de tu hijo, su postura al dormir y el tipo de cama que usas con estas recomendaciones te ayudará a elegir un colchón que le dure varios años, cuide su espalda y le proporcione un descanso profundo. Un buen colchón infantil no tiene por qué ser el más caro, sino aquel que encaje de forma equilibrada con sus necesidades de crecimiento y con los hábitos de tu familia.

